SANA/ADEN.- El Gobierno yemení y un general disidente firmaron ayer un cese al fuego para intentar poner fin a semanas de violentos enfrentamientos, pero aún se escuchaban explosiones y disparos en el norte de la capital.
El acuerdo fue alcanzado entre el presidente, Ali Abdullah Saleh, y el general, Ali Mohsen, tras la mediación de un comité local. De la tregua participaría también el poderoso jefe tribal, jeque Mohsen al Ahmar.
Varios pactos previos de tregua no tuvieron efecto. Una disputa política entre Saleh y una variopinta coalición de manifestantes escaló el mes pasado en sangrientas confrontaciones entre soldados oficiales y tribus disidentes, lideradas por el jeque Sadek al Ahmar, jefe de la confederación de los Hashed.
Este último intento se produce cuatro días después de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas emitió una resolución de condena a la violencia en Yemen e instó a Saleh a firmar una iniciativa de los países árabes vecinos del Golfo Pérsico para que deje el cargo luego de 32 años en el poder, y se produzca una transición política pacífica y prodemocrática. Según cifras oficiales, al menos 1.480 personas perdieron la vida entre febrero y septiembre.
Las partes también acordaron liberar a todas las personas secuestradas durante los meses de manifestaciones contra el Gobierno, que llevaron al país al borde de la guerra civil. De acuerdo a analistas, esta situación podría fortalecer un ala regional de Al Qaeda, considerada de las más activas del grupo terrorista internacional. (Reuters-Télam-AFP)